Ahora solamente quiero agregar como parte de la discusión algunas orientaciones que quiero externarles divididas en tres puntos. El primero que tenemos que apoyar, el segundo en que tenemos que resistir y el tercero en que tenemos que avanzar, para que sea el mensaje que tomen en consideración.

¿Qué tenemos que apoyar? Tenemos que apoyar la transformación que se está danto en el país, garantizar que los programas sociales que se han anunciado, la obras públicas que se proyectan, las reformas legales que se están discutiendo, las medidas administrativas que se van a implementar, las orientaciones para los nuevos legisladores o gobiernos, se cumplan.

Que la gente esté conforme y contenta con la votación que dio el primero de julio, tenemos que apoyar las iniciativas y las políticas públicas que fortalezcan a la ciudadanía, que beneficien a la gente, que combatan la inequidad, la desigualdad, que fortalezcan la equidad, disminuyan la discriminación y la violencia.

Tenemos que apoyar la cultura de la paz y el programa de pacificación que se ha puesto en marcha, no se trata como se ha dicho de una nueva militarización, es un programa de transición que pretende crear nuevas instituciones de seguridad y procuración de justicia, que vayan permitiendo paulatinamente respetando los derechos humanos, el regreso de las fuerzas armadas a los cuarteles. Pero eso es un proceso, no se puede dar de improviso por que sería dejar a merced de los criminales a la población.

Tenemos que apoyar todo aquello que forma parte de nuestra cultura democrática, que fortalezc a los jóvenes, a los pueblos originarios, a las comunidades indígenas y a las mujeres.

A la vez que se derogue la mal llamada Reforma Educativa, debemos impulsar una nueva política educativa, un nuevo proyecto de educación alternativa que acabe con el analfabetismo, garantice que todas y todos los niños y jóvenes, tengan primaria y secundaria completa y que nadie tenga negado el acceso a la educación media superior y superior. Un proyecto educativo que fortalezca los derechos de las y los trabajadores de la educación, que eleve y mejore sus condiciones de trabajo, que fortalezca el sistema formador de docentes y que mejore todos los servicios educativos incluyendo el acceso gratuito a la internet.

Tenemos que apoyar el crecimiento económico que hace falta y la creación de empleos, la elevación de los salarios que permita una mejor distribución del ingreso y que reduzca la migración obligada de las personas mexicanas o centroamericanos hacia Estados Unidos, pero al mismo tiempo tenemos que garantizar los derechos de los trabajadores migrantes, que no sean objetos de persecución ni de criminalización. Y a los migrantes que están llegando a México les debemos respetar sus condiciones y sus derechos humanos. A los migrantes centroamericanos debemos tratarlos como nos gustaría que trataran a los migrantes mexicanos en Estados Unidos y que no sean víctimas de las misma agresiones que los mexicanos sufren en Estados Unidos o en otros países.

Tenemos que asegurar que la Nueva Esperanza por el Buen Vivir fortalezca el derecho de a la información, las libertades democráticas, el acceso a la recreación, la cultura y el deporte.

Tenemos que garantizar que en la sociedad haya armonía, mejores condiciones para convivir, que haya tranquilidad, que haya un nuevo espíritu de comunicación y de convivencia.

Nuestro movimiento tiene que ser solidario con las iniciativas justas que se están implementando y que se tienen que desarrollar, incluyendo el combate a la corrupción para garantizar que los recursos públicos lleguen a la gente en las mejores condiciones.

Tenemos que entender el momento que estamos viviendo y garantizar nuestro apoyo a todo aquello por lo cual hemos luchado. Que no haya más impuestos gravosos para la gente, que haya una política fiscal progresiva y redistributiva, que asegure mas recursos para los estados, los municipios y que garantice que no se siga evadiendo la carga fiscal por los grandes contribuyentes.

Tenemos que ser agentes sociales que garanticen estabilidad económica, que los chantajes de los altos poderes económicos no prosperen, que no se desestabilicen los mercados, que no se devalúe la moneda, que no se eleve la tasa de interés, que no se fuguen los capitales, que no crezca la inflación. Porque lo que buscan los que están promoviendo esas medidas es generar miedo, desconfianza y que la gente se arrepienta del cambio que se está implementando.

Muchas más cuestiones tenemos que apoyar, en el documento están desarrolladas, pero también tenemos que resistir en algunos temas, que es necesario explicar.

Tenemos que resistir a las campañas de odio, de mentiras, de descalificación, de manipulación que pretenden desorientar y crear desconfianza e incertidumbre. Tenemos que, al mismo tiempo resistir a la tentación de todo tipo de autoritarismo y de todo tipo de sectarismo que no entiende el valor de la unidad, de la tolerancia, del respeto a las diversas formas de ser y de pensar.

El sectarismo, la soberbia, la prepotencia, es una conducta miope que no comprende que apenas está iniciando el ciclo progresista en México y que trabaja inconscientemente para fortalecer a nuestros adversarios. Aquellos que nos dividen, que excluyen, que generan campañas de estigmatización o de incluso persecución, terminan lastimando la fortaleza del movimiento democrático, terminan dañándolo y en los hechos objetivamente se colocan en favor de aquellas fuerzas obscuras que quieren la regresión y se oponen al cambio.

Tenemos que resistir para entender que el cambio es un proceso que no es de un día para otro, que llevamos 36 años de políticas públicas neoliberales que propiciaron miseria, injusticia, violencia, muerte, desigualdad y que la resistencia a lo que les convoco, debe entender que los procesos llevan continuidad pero también llevan tiempo.

Que no haya desesperación aún cuando sea comprensible, pero que la gente siga participando, que siga convenciéndose, que siga entusiasmándose con las iniciativas que se presenten y que se desarrollen.

Ese es el segundo punto, pero también tenemos que trabajar para ir por más, para que el proceso no se quede en lo que apenas está iniciando. Nuestro proyecto debe ser más incluyente y conseguir más logros. Dentro de esto está el fortalecimiento del federalismo, que garantice una justa distribución del presupuesto a las entidades de la República y que fortalezca el desarrollo municipal, por que el artículo 115 de nuestra constitución señala claramente que es el municipio libre la base de la representación social y política, y nos regimos por el federalismo.

Necesitamos sin corrupción de ninguna especie, que no solo no se disminuya si no que se amplíen los recursos que vayan a las obras de infraestructura municipal para que se construyan palacios municipales donde haga falta, oficinas públicas, clínicas, hospitales, casas de la cultura, para que se hagan instalaciones hidráulicas, que se construyan puentes, se pavimenten carreteras, caminos, calles, se instalen redes hidráulicas o de electrificación. Para que se construyan centros deportivos, áreas de recreación, o espacios de mejora ambiental.

Necesitamos que esos recursos lleguen directamente a los alcaldes, a los gobiernos municipales y que fortalezcan el empleo ahí justo en los municipios y se abran oportunidades para la gente y se vaya restaurando el tejido social.

Se trata también de que no sólo no se disminuyan los proyectos productivos de las organizaciones sociales, si no que también se amplíen, sin que se desvíen a través de las organizaciones y que le llegue directo a la gente, pero que esto se también parte de nuestra agenda de trabajo.

Necesitamos organizarnos más y mejor para darle continuidad al cambio democrático, el próximo año va a haber elecciones en 5 entidades: de gobernador, alcaldes y diputados locales en Baja California; de alcaldes y ayuntamientos en Durango y Aguascalientes y de congreso local en Tamaulipas y Quintana Roo.

En junio del año que viene debemos volver a ganar, debemos ganar otra gubernatura para el cambio democrático, para el Buen Vivir y para la cuarta transformación, que en Baja California se gane la gubernatura y acabemos con los más de 30 años de gobiernos de derecha que no solo no le han resuelto los problemas a la gente.

Para eso se requiere organización y concientización, estrategia y nuevos liderazgos que conjugados con los anteriores permita que el movimiento crezca, se fortalezca y se enraíce mejor.

Desde ahora hay que garantizar el triunfo en las elecciones intermedias del 2021, en esas elecciones va haber cambio de ayuntamiento en 31 entidades de la república, cambios de alcaldes en 31 estados de 32, se van a renovar 15 gubernaturas, se va a renovar la cámara de los diputados y si se aprueba va a haber un referéndum para que ahí se decida si Andrés Manuel López Obrador sigue siendo el presidente de todas y todos los mexicanos.

En esas elecciones tenemos que garantizar la continuidad del cambio democrático, que la mayoría se consolide y se amplíe para que la transformación avance más a fondo. Debemos darle el golpe de gracia al viejo PRI, al sistema del partido dominante que durante muchos años existió en México y volverle a ganar a las derechas, y que tengamos mayoría calificada en la cámara de diputados para poder aprobar reformas constitucionales.

Pero también, no descartemos convocar a un nuevo congreso constituyente después de las elecciones del 2021. La actual constitución que nos rige la que se aprobó el 5 de febrero de 1917 y que tiene más de 100 años de vigencia ha sido desnaturalizada. Han habido tantas reformas y remiendos que la han dejado irreconocible y muchas de las medidas que se aprobaron por el constituyente del 17 son letra muerta.

Una constitución para el siglo XXI, nos permitiría que el cambio democrático sea irreversible, que se llegue a la base económica de la sociedad, que se recupere la rectoría del Estado y que se fortalezca la economía nacional, fomentando el crecimiento y el desarrollo y la recuperación de los recursos naturales propiedad de la nación.

Una nueva constitución que garantice derechos para la sociedad del siglo XXI, el derecho al agua, el derecho a la alimentación, como derechos humanos irrenunciables, el derecho a la salud, a una vida digna y que esté atravesada por el paradigma del BUEN VIVIR que pretenda esta constitución sentar las bases para un nuevo sistema político que reforme el poder legislativo y el poder judicial.

Que cree el cuarto nivel de gobierno que permita que la ciudadanía determine, tome determinaciones obligatorias para las diversas autoridades municipales, estatales o federales, que impulse la participación ciudadana, que garantice la plenitud de los derechos de las niñas, de los niños, que garantice los derechos de las mujeres.

Una constitución que transversalmente incluya la agenda de equidad de género, que fortalezca la renovación generacional y que promueva una nueva cultura de acceso a la información y a los elementos del mundo en México.

Necesitamos una constitución progresista en donde se respeten los derechos y las libertades de todas las personas, se fomente la tolerancia y se combata toda discriminación por creencia, por apariencia o por preferencia, que se respete todas las formas de ser y de pensar.

Una nueva constitución se requiere en México, para crear un nuevo estado, no solo para reformar el estado, sino para un nuevo Estado democrático que este a la altura de las necesidades del siglo XXI, y que ponga énfasis en temas fundamentales, que evite excesos de los poderes facticos de carácter económico, como el que no paguen impuestos los que obtienen ganancias especulativas o de los bancos que aprovechan las facilidades que tienen en nuestro país para cometer todo tipo de abusos.

Se trata de una transformación democrática de fondo que vaya a la raíz de los problemas, en tres años se va avanzar mucho, pero no va hacer suficiente para lograr lo que anhelamos se va a requerir continuidad y no seamos ingenuos, las fuerzas obscuras regresivas se están reorganizando, pretenderán nuestro fracaso y buscaran reinstalar a las derechas, incluso con políticas más agresivas como está sucediendo por ejemplo en Brasil, o en otras naciones del continente.

Si nosotros no tenemos una visión de mediano plazo y de largo plazo podemos distraernos en cuestiones secundarias y olvidar lo principal. Claro que hay que atender lo del corto plazo, claro que hay que avanzar a paso firme en lo inmediato, pero tenemos que trazar una ruta de mediano y largo plazo, si el neoliberalismo nos avasalló durante 6 sexenios mínimamente requerimos dos sexenios para ir revirtiendo tanto daño y tanto perjuicio.

Se necesita continuidad no con aspiraciones reeleccionistas, pero si con la profundización de las transformaciones y para eso se requiere además de organización, renovación generacional, la unidad de todas las fuerzas progresistas y democráticas, necesitamos seguir creciendo no solo conformarnos con lo que ya conseguimos e ir sumando a personas, incluso que militaron o votaron por otros partidos y otras opciones pero que se pueden ir convenciendo de nuestras ideas. No hay que ver de dónde venimos sino hacia dónde vamos y vamos a la transformación que el país necesita vamos a la sociedad del buen vivir, vamos a garantizar que la gente tenga acceso a la felicidad, que sea feliz, que tenga motivos para alegrarse y no motivos para seguir sufriendo, y así lo vamos a lograr desde la nueva esperanza por el buen vivir.

 

VIVA LA NUEVA ESPERANZA POR EL BUEN VIVIR

VIVAN LAS MUJERES

VIVAN LOS JOVENES

VIVA EL MUNICIPIO LIBRE

VIVA EL BUEN VIVIR

VIVA ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE