Estamos a unos días de la toma de posesión de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador… permítanme una pausa, pero qué bonito se siente pronunciar y escuchar esta frase: Nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Desde el primer día, como a todos nos consta, el presidente electo ha trabajado sin descanso: ha incorporado a la sociedad en la toma de decisiones importantes, ha influido de manera decisiva en asuntos tan delicados como la renegociación del Tratado de Libre Comercio, y ha tomado la iniciativa de consultar a los mexicanos sobre las decisiones de su gobierno, mientras todos los equipos que asumirán las diferentes áreas de responsabilidad, han trabajado incansablemente, afinando los diagnósticos y los planes, revisando acuciosamente la herencia que nos dejan, que en algunos casos no es sino un desastre total.
El próximo 1 de diciembre iniciaremos una epopeya colectiva porque rescatar al país de décadas de abandono, de corrupción, de abusos, de divorcio entre gobierno y pueblo no será fácil y necesitamos de todos y todas.
Saludo con cariño y enorme reconocimiento a mis compañeros diputados y diputadas federales que asumimos nuestra responsabilidad el 1 de septiembre y desde entonces hemos trabajado también sin descanso para crear los cambios que demanda nuestro país con la Cuarta Transformación.
Durante estos meses agitados hemos trabajado en una agenda legislativa acorde con el proyecto de transformación que propusimos a los ciudadanos y que nos dio el inobjetable triunfo electoral el 1 de julio. A paso veloz hemos promovido la aprobación de reformas que son esenciales para crear una nueva arquitectura gubernamental acorde con un nuevo estilo de gobernar, para que los objetivos del cambio radical que emprenderemos no encuentren obstáculos en el ámbito legal.

Algunas reformas de gran calado han sido aprobadas y otras se encuentran en proceso en las instancias legislativas correspondientes. Las reformas legales son apenas el primer piso para la construcción de un nuevo edificio. Es el edificio de nuestra nación para que todos podamos habitarla sin exclusiones, sin abusos ni injusticias.

México está a las puertas de un cambio histórico. Será la cuarta transformación radical del país que dependerá de todos nosotros, los que apostamos por una regeneración nacional. Tenemos desafíos múltiples y profundos porque el nuestro no es un proyecto que apueste a la mera alternancia, sino un verdadero cambio de régimen, una nueva etapa en la vida nacional que ya anuncia un país más justo y próspero para todos.

La Cuarta Transformación en el Poder Legislativo
Una reforma de gran trascendencia fue aprobada hace unos días. Me refiero a los cambios a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal que implica un cambio de paradigma que deja atrás la forma de entender el poder y los cargos públicos. Las instituciones de la administración Pública Federal dejarán de estar confiscadas por grupos de interés; el único interés de los servidores públicos y las dependencias de gobierno federal será la seguridad y el bienestar de la gente. Estamos reorientando el interés público para que el gobierno sirva al pueblo y no para que se sirva del pueblo.
La Administración Pública Federal es centralizada, es decir, depende del Presidente de la República, lo cual no sólo es constitucional (así lo establece el artículo 90), sino también es legítimo; tenemos todo el derecho de escoger el modelo de gobierno que se ajuste al objetivo de impulsar el proyecto de nación que ganó en las urnas.
La reforma dispone cambios en diversas dependencias y entidades gubernamentales, en temas de gran trascendencia como la gobernabilidad democrática, política de bienestar, eficiencia, transparencia y combate a la corrupción, crecimiento económico y la equidad social, administración y finanzas, federalismo y política interna.

Para citar algunos de los aspectos más relevantes, debo decir que los procesos de las compras públicas serán centralizados para evitar la corrupción, el dispendio, los conflictos de interés y la dispersión de recursos que han sido una de las principales causas de la ineficiencia en el mal manejo de los recursos públicos.

Igualmente, cambia la figura de los delegados federales, ya solo habrá delegados del presidente de la República y no de todo el gabinete federal ampliado que sumaban centenares, casi miles de funcionarios, lo que además de generar gastos excesivos en operación y salarios, multiplicaba las posibilidades de corrupción, de intermediación, de triangulación de recursos, de servicios inexistentes y por ende instancias cargos, ineficientes y corrompidas. Ahora habrá una sola persona responsable y un solo proceso administrativo de los programas de desarrollo, lo que tendrán como resultado procesos más transparentes y eficaces a un costo menor.

El remplazo de la Secretaría de Desarrollo Social por la Secretaría de Bienestar permitirá aumentar la capacidad gubernamental para la atención de adultos mayores, la niñez, el la política social productiva y la atención a todos los grupos vulnerables. Esta nueva secretaría no emprenderá cruzadas contra el hambre que se convierten en estafas maestras. Esta nueva secretaría sembrará vida a través de 1 millón de hectáreas maderables y frutales para revivir el campo mexicano. El objetivo es eliminar el uso clientelar de los recursos públicos para el combate a la pobreza y convertir a los propios mexicanos en actores y responsables de su desarrollo.

Existen muchas heridas abiertas en la memoria colectiva de nuestra sociedad: la desaparición de 43 jóvenes que querían ser maestros de la Normal de Ayotzinapa y fueron atacados de manera violenta e inusitada en la terrible noche de Iguala; la agresión de fuerzas policiacas y militares contra la población de Nochixtlan, Oaxaca; los asesinados de San Fernando, el caso Tlatlaya y Tanhuato, así como el incendio en la Guardería ABC, los mineros muertos en Pasta de Conchos; las matanzas de indígenas ocurridas en Acteal, en Chenalho, en la Sierra norte de Puebla, por señalar algunos casos que deberán encontrar respuesta en la creación de las Comisiones de la Verdad.
Aprobamos en la Cámara de Diputados la creación de Comisiones Presidenciales o Comisiones de la Verdad, que buscan recolectar experiencias y testimonios, reconciliar a la población, emitir recomendaciones y evitar que vuelvan a ocurrir hechos similares y que, con otro conjunto de decisiones, deja claro el compromiso total de la Cuarta Transformación con la justicia, la reparación del daño y el fin de la impunidad.

En la misma dirección de terminar con un país de justicia para unos cuantos e injustica para las mayorías, se inscribe la eliminación del fuero.

Un paso crucial para reparar una injusticia histórica comienza, en el ámbito legal, con la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, cuya creación impulsamos de la mano de comunidades y organizaciones que se han expresado en diversos foros. Esos son los primeros pasos para comenzar a saldar una deuda histórica con nuestros pueblos indígenas que serán ahora el primer lugar de atención de nuestro nuevo gobierno.

Muchas veces ha dicho nuestro presidente electo que no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre. La iniciativa de una Ley de Austeridad Republicana busca generar el andamiaje jurídico que sirva de base para eliminar los gastos excesivos del gobierno y hacer un mejor uso de los recursos. Este instrumento legislativo busca eliminar los excesos de la clase política que se había apropiado del presupuesto de la gente; ahora esos recursos se destinarán a los programas sociales y al desarrollo del país. La austeridad es para poner un tope al techo de salarios máximos. Generalmente, en los 30 años de neoliberalismo en el país se pusieron tope a los salarios mínimos, generando una terrible diferencia de hasta 100 a 1 entre los ingresos de los altos mandos y los niveles más bajos de una misma dependencia.
La austeridad republicana tiene como objetivo eliminar la idea del servicio público como un botín para una minoría que convirtió a la alta burocracia en una casta divina.

El tiempo del que disponemos es insuficiente para explicar a detalle cada uno de los componentes legislativos de la Cuarta Transformación, pero no quiero dejar de lado importantes cambios que se están impulsando en el Congreso. Acabamos de recibir la Minuta de la Ley de la Fiscalía General de la República, que no debe ser entendida como un cambio formal para alejar a la procuraduría del Poder Ejecutivo, sino una reconstrucción radical de los órganos de procuración de justicia. Desde hace 5 años la sociedad civil venía pugnando por una Fiscalía General Autónoma, entendiendo la autonomía como una Fiscalía que no dependiera de ninguno de los Poderes de la Unión. La reforma que recibimos incide en ámbitos técnicos, presupuestarios, de rendición de cuentas y de eficacia en aplicar justicia. La categoría de autonomía implica un órgano eficaz que realice las investigaciones pertinentes sin sesgos, un órgano renovado con personal capacitado, con unidades coordinadas entre sí y donde lo primordial es atender las denuncias de la población hasta erradicar la impunidad.

Recibimos también la Minuta sobre Extinción de Dominio que que establece que la corrupción es un delito y por ende el peculado entra en el supuesto de extinción de dominio; la naturaleza que inspira a esta reforma es el combate a las conductas más nocivas para la sociedad y debilitar financieramente a quien se beneficie de células criminales. Demostraremos que la vía civil es muy efectiva para combatir la delincuencia, minando sus estructuras financieras ya que de nada sirve que caigan los grandes capos de la droga si su entorno económico no se modifica.

Los delitos electorales y el robo de hidrocarburos son otros dos flagelos heredados del actual régimen. Estamos en la elaboración del marco jurídico que permita su extinción. Al igual ya se publicó la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos que establece que ningún servidor público de ninguno de los Poderes de la Unión u órgano autónomo, puede ganar más que el Presidente de la República y Andrés Manuel ya anunció que su salario será 60% menor al del presidente actual, así también que desaparecen la pensiones de los expresidentes. La austeridad republicana va en serio y permitirá, por fin, no abusar con el dinero del pueblo.

En días pasados, el presidente electo anunció el Plan de Paz y Seguridad Pública que implicó el reconocimiento de la gravedad del problema de la violencia y de la inseguridad que heredamos tras doce años de guerra contra la misma población y no contra los grandes grupos criminales. Los militares no deben ser los enemigos sino los aliados en esta lucha y por esto la creación de una Guardia Nacional será un proceso de transición entre la situación actual y un nuevo modelo de combate al crimen.

Compañeras y compañeros, en estos días arreciará la guerra contra la consulta convocada por Andrés Manuel López Obrador sobre programas y proyectos de inversión que serán fundamentales en el cambio de raíz que pretendemos.

Tales proyectos y programas sintetizan muchos de los anhelos recogidos por nuestro movimiento en todos los rincones del país durante largos años de batallas.

Nuestra obligación como dirigentes, como militantes y como líderes que somos, es desplegar una estrategia de comunicación directa con la población, de boca en boca, por todos los medios a nuestro alcance para que la guerra mediática contra nuestro proyecto democrático no impida el consenso social.

La estrategia de las élites que instrumentan a través de los medios de comunicación a raíz de la cancelación del aeropuerto en Texcoco, es para debilitar a López Obrador y a la Coalición Juntos Haremos Historia. No se resignan a haber perdido sus privilegios y han orquestado una ofensiva peligrosa que busca naturalizar la violencia, la desigualdad y la pobreza, el consumismo, el racismo, el clasismo, el pensamiento conformista, acritico frente a la realidad.

Nosotros como líderes debemos impulsar una batalla por la verdadera información, una batalla de las ideas para defender nuestros valores y principios, un plan para comunicar adecuadamente y hacer el análisis que descubra los subterfugios discursivos que buscan desvalorizar nuestro proyecto, nuestras culturas, nuestros métodos democráticos de consultar al pueblo las principales decisiones.

En esa línea debemos organizar a través de los medios alternativos para generar una nueva concepción de la comunicación social, crear medios públicos de la población y para la población, a la par que se fortalecer la labor de las redes sociales, la prensa escrita, los documentales, las revistas y demás herramientas mediáticas al servicio de los ciudadanos, de la democracia y la lucha por la justicia social.

Es la hora de retomar al gran José Martí y su paradigma: Ser cultos para ser libres, que en esta hora quiere decir crear espacios de comunicación cuyos únicos objetivos sean la búsqueda de la verdad, la ética de sus operadores y la restitución del derecho de los pueblos a estar plenamente informados y defender entre todos y todas el interés general, el interés mayoritario, el interés nacional.

Necesitamos cuadros especializados en el manejo de redes sociales, diseño de imágenes, videos y contenidos informativos. Se trata de igualar y superar la efectividad de los ataques de la derecha y defender nuestro Proyecto de Nación.

Podemos hacerlo, compañeras y compañeros, porque nos acompaña la fuerza de la razón y porque la mayoría de la gente está con nosotros. Debemos ser conscientes que ahora seremos gobierno y esto implicará una corresponsabilidad en el cambio.

Es cierto que no hay enemigo pequeño, pero también que nunca habrá nada tan grande como la esperanza, la alegría y el corazón de todos los que aspiramos al Buen Vivir. Ha llegado nuestra hora. Nuestro momento es este, aquí y ahora ¡vamos con todo!
Muchas Gracias

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